Se me olvido otra vez como me veía.

Tenemos la bendición de escuchar la Palabra de Dios diariamente y de mucha formas. Prédicas, publicaciones en las redes, canciones, son solo algunos ejemplos. Sin embargo, a muchos se nos hace difícil vivir en ella, aplicarla en nuestro diario vivir. Santiago, en su carta, compara esto con un hombre que se miró al espejo, pero al poco tiempo tuvo que volver a mirarse porque se le olvidó como se veía. Este hombre se miró al espejo superficialmente, no observó sus detalles en su cara, no pasó el tiempo suficiente al espejo como para poder grabar claramente su aspecto. Por esta razón, después de un corto tiempo tuvo que mirarse de nuevo. Santiago compara este ejemplo con aquel que vive una vida espiritual inconstante y superficial, va y viene como las olas del mar y cae en la triste acción de vivir mintiéndose a si mismo (Santiago 1:22). Por el contrario, aquel que presta atención a la Palabra de Dios con detenimiento, persevera en ella y sobre todo la pone en practica, este será bienaventurado en todo lo que hace (Santiago 1:25). Vivirá una vida abundante, firme y con frutos. Vivirá una vida guardándose sin mancha del mundo, que al final del día, es la verdadera religión (Santiago 1:27).


Te animo en este día a no ser solo un cristiano superficial, escuchando solo la palabra, mas bien, profundizando en ella y sobre todo, poniéndola en practica. Esto traerá a tu vida estabilidad espiritual y por consiguiente vivirás una vida plena en Dios, siendo esa persona que Dios quiere que seas.


Bendiciones;


Eric & Laura







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