Sueños

He visto niños con lo que llamamos “discapacidades” estar en un escenario sorprendiendo al mundo con sus talentos. He visto ancianos con más fuerzas que un joven de quince años y más determinación que un recién graduado de universidad. He visto mujeres que les dicen ser el sexo débil estar al frente de familias sin un padre, de hogares incompletos. Como también he visto hombres que no le tienen miedo a ser padres reales. En fin, he visto gente atreverse a vivir sus sueños sin importar lo que “la norma” diga o piense. Pero también hay muchos que se rinden, que cansados de los tropiezos dejan de creer, de vivir de experimentar. Habrá sueños que parecieran ser imposibles de alcanzar, pero qué cuando estos sueños provienen del Creador. Sí, Él mismo le ha placido colocar en tu corazón la semilla de tus sueños a través de su Santo Espíritu. Cuando hablamos de sueños la mayoría piensa en toda meta terrenal, pero olvidamos que todo sueño que coloca Dios en nuestros corazones tiene un propósito para el Reino espiritual. Es lindo poner esfuerzo y dedicación a todo lo que nos proponemos, pero que grande es poner ese empeño en cumplir la voluntad de Dios para nosotros. Genesis 37 nos comienza a hablar de la historia de un joven soñador llamado José, hijo de Jacob. De por sí José cargaba con la herencia de una promesa a causa de la palabra de Dios declarada sobre su padre y sus abuelos. Pero José cargaba su propia promesa, sus propios sueños dados por Dios. A veces pensamos que porque Dios nos da un sueño todo será fácil y no fue así para José. Fue vendido, amenazado, envidiado, se levantó falso testimonio al ser engañado, encarcelado, pero cuando llegó el momento indicado de Dios, José fue redimido y puesto en el lugar que Dios había soñado para Él. La vida de José nos enseña que muchas veces verás los sueños de tu corazón puestos por Dios muy lejos, pero lo importante es comprender que para el que cree no hay nada imposible. Quien debe tener la determinación eres tú, pero quien ha declarado la palabra ha sido Dios y eso es más que suficiente. Hoy a lo mejor eres el niño lleno de sueños o la mujer llena de esperanzas o el hombre lleno de determinación. Lucha por tus sueños, ten la certeza de que Dios estará contigo, ten la certeza que de esclavo llegarás a gobernar sobre el llamado y propósito de Dios para ti.


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